Comprender los retos de los servicios de urgencias es fundamental
El Beth Israel Deaconess Medical Center, hospital universitario de la facultad de medicina de Harvard, es un centro puntero en la mejora del flujo de pacientes
Las soluciones clave son el rastreo de los datos de los pacientes, los protocolos basados en la evidencia, la informática médica y la colaboración interdepartamental. Aplicando su propia medicina, el hospital ha mejorado la tasa de pacientes con ataque cardiaco que alcanzan el objetivo nacional de tiempo de tratamiento, pasando de un 53% a un 86%.
Tras pasar una tarde en compañía del médico y profesor adjunto de la facultad de medicina de Harvard Philip Anderson, que trabaja en el servicio de urgencias del Beth Israel Deaconess Medical Center, en Boston, Massachusetts, queda claro que no hay una sola forma de resolver los retos a los que se enfrenta el personal hospitalario para procurar un flujo óptimo de los pacientes en las urgencias. Sin embargo, indica enseguida una serie de herramientas que pueden ayudar a mejorar el flujo de pacientes:
"Para resolver la sobrecarga, las urgencias deben tener personal enormemente preparado con formación uniforme en medicina de urgencias. Esto normaliza el conocimiento y las habilidades, lo cual mejora la eficacia. Lo ideal es que estos procesos de trabajo normalizados se traduzcan en protocolos basados en la evidencia que garanticen a los pacientes con síntomas similares la obtención del mismo tratamiento con independencia del momento, lugar o profesional sanitario", comenta el profesor adjunto Philip Anderson.
Rastreo de datos en tiempo real
Otra medida importante es el rastreo de los datos de los pacientes. En muchos hospitales se han introducido ya las historias clínicas electrónicas, que permiten al personal del hospital el acceso a los antecedentes médicos de los pacientes. No obstante, para mejorar aún más el flujo de pacientes, el rastreo de datos de los pacientes debe incorporar datos en tiempo real:
"Si se puede disponer inmediatamente de los resultados de las pruebas (por ejemplo, analíticas de laboratorio o pruebas de diagnóstico por imagen) a través del sistema de rastreo de datos de los pacientes, el personal del hospital ganará un tiempo valioso que puede mejorar el flujo de pacientes y, en última instancia, salvar vidas", destaca el Dr. Anderson.
Para mantener el impulso, los servicios de urgencias pueden beneficiarse también de un análisis Point-of-Care eficiente diseñado específicamente teniendo en mente los retos de las urgencias:
"La informática médica constituye un avance importante en la práctica médica, pero las herramientas informáticas deben satisfacer las necesidades específicas de los servicios de urgencias. Esto significa que las pruebas deben rellenar las carencias de información pero sin abrumar con ella al personal, porque eso dificultaría la toma de decisiones", explica el profesor adjunto, y añade que los resultados de las pruebas de POC aumentan la velocidad y la eficiencia del rastreo de los datos de los pacientes.
Una fuerza operativa multidisciplinar mejora el flujo de pacientes
La mejora del flujo de pacientes lo es todo para el servicio de urgencias, pero éste no puede resolver esa tarea por sí solo. Por consiguiente, cuando en el servicio de urgencias del Beth Israel Deaconess Medical Center descubrieron que sólo el 53% de los pacientes que llegaban con un infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IMEST) (que es el tipo más grave de ataque cardiaco, causado por un coágulo sanguíneo que bloquea completamente una arteria coronaria) recibía tratamiento completo con la rapidez que exige el objetivo nacional, se involucraron diversos departamentos:
"El objetivo nacional de los EE.UU. dicta que al menos el 75% de los pacientes con IMEST deben ser tratados en un intervalo de tiempo inferior a 90 minutos desde la entrada en urgencias hasta la colocación de una sonda balón. Esto significa que antes de 90 minutos, desde el momento en que llega al servicio de urgencias, el paciente debe estar en tratamiento en el departamento de cardiología. Para conseguir un flujo más rápido de los pacientes por el sistema y cumplir el objetivo nacional, tuvimos que implicar a enfermeras, médicos, cardiólogos intervencionistas y otros grupos de personal", comentó el Dr. Anderson, quien destaca que la colaboración interdepartamental era sólo uno de los elementos del proceso.
La fuerza operativa utilizó también un sistema electrónico de localización del grupo, que avisaba a todos los miembros del equipo, estuvieran donde estuvieran, siempre que se identificaba un paciente con IMEST en urgencias. Además, la toma de decisiones recaía sobre el médico de más experiencia del servicio de urgencias. Y hoy los resultados hablan por sí solos:
"Hemos aumentado el porcentaje de pacientes que cumplen el objetivo desde un 53% hasta un 86%. Esto representa una mejora absoluta del 33% y una relativa superior al 60%."
Identificación del interlocutor adecuado
También señala que se necesita tecnología que pueda aliviar los cuellos de botella en las salas de urgencia. Pero, para que sea satisfactoria, los proveedores de tecnología deben entender las necesidades, los procesos de trabajo y los retos de los servicios de urgencia y también deben entender las políticas de adquisición de los hospitales:
"Es importante hablar con el interlocutor adecuado. Los médicos de urgencias podrían estar interesados en los análisis de POC pero quizá no tengan autoridad para tomar decisiones sobre adquisiciones importantes. Especialmente en los hospitales más grandes, puede ser importante incluir en el debate a la administración del hospital y a los servicios de laboratorio", dice Philip Anderson.